{"id":89,"date":"2014-11-25T21:41:38","date_gmt":"2014-11-25T21:41:38","guid":{"rendered":"https:\/\/cepiadet.org\/index.php\/2014\/11\/25\/la-indolencia-de-la-justicia\/"},"modified":"2014-11-25T21:41:38","modified_gmt":"2014-11-25T21:41:38","slug":"la-indolencia-de-la-justicia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cepiadet.org\/index.php\/2014\/11\/25\/la-indolencia-de-la-justicia\/","title":{"rendered":"LA INDOLENCIA DE LA JUSTICIA"},"content":{"rendered":"<p><a href=\\\"https:\/\/cepiadet.files.wordpress.com\/2014\/11\/img_1855-1.jpg\\\"><img class=\\\"alignnone  wp-image-80\\\" src=\\\"https:\/\/cepiadet.files.wordpress.com\/2014\/11\/img_1855-1.jpg?w=300\\\" alt=\\\"IMG_1855 (1)\\\" width=\\\"589\\\" height=\\\"442\\\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LA INDOLENCIA DE LA JUSTICIA<\/p>\n<p>La noche transcurri\u00f3\u00a0llena de miedos, como si la ma\u00f1ana se adentraba a la madrugada y el sue\u00f1o se escapara por la ventana, los recuerdos de lo vivido en los \u00faltimos a\u00f1os rondaban la habitaci\u00f3n, y el silencio acrecentaba m\u00e1s el temor que ella ten\u00eda. Eran las ocho de la ma\u00f1ana, como todos los d\u00edas fue a dejar puntualmente a su hijo en la guarder\u00eda. El valor para denunciarlo lo hab\u00eda recogido a fuerza de recuerdos, de callarse, de ser mujer, 10 a\u00f1os de violencia progresiva en su contra y de sus dos hijos (una de 15 a\u00f1os y otro de 3 a\u00f1os) hab\u00edan llegado al l\u00edmite y era necesario hacer algo.<\/p>\n<p>El camino a la guarder\u00eda, a pesar de recorrerla constantemente, le pareci\u00f3 distinto, era fr\u00eda, gris, le dol\u00eda el alma de pensar en su silencio, le mord\u00edan los labios las l\u00e1grimas que se tragaba, el recuerdo iba y ven\u00eda como un soplo de viento que hace oscilar una vela. De camino, cada vez toma con m\u00e1s fuerza a su peque\u00f1o, como si esa acci\u00f3n le renovara el valor.<\/p>\n<p>Un d\u00eda antes la oblig\u00f3 a firmar un documento donde ella ced\u00eda la guarda y custodia de su peque\u00f1o ni\u00f1o: \u201cDonde se te ocurra ir de chismosa, ya sabes lo que pasara\u201d, le dijo. La amenaza era seria, eso hizo que se acrecentara el temor que ten\u00eda con que \u00e9l publicara las fotos que furtivamente y en un descuido le tomo a ella y su hija con poca ropa.<\/p>\n<p>Ver a su hijo introducirse en sus aulas de clases, alivi\u00f3 el llanto la cual se desbord\u00f3 sin esperar a dar la media vuelta. Su tristeza, su rencor y su ira la acompa\u00f1aban, levant\u00f3 la vista, las l\u00e1grimas que a\u00fan pend\u00edan de sus ojos, borrosamente dejaron leer \u201cSubprocuradur\u00eda de Delitos contra la Mujer por raz\u00f3n de G\u00e9nero en Oaxaca\u201d, donde tambi\u00e9n dice que funciona el Centro de Justicia para las Mujeres, aunque no sabe para qu\u00e9 servir\u00e1. Respiro profundamente y cruz\u00f3 la calle.<\/p>\n<p>El guardia de la entrada le indic\u00f3 amablemente que deb\u00eda registrarse y pasar a la \u201csala de espera\u201d para que fuera atendida por la Agente del Ministerio P\u00fablico en turno; en el libro de registro de entradas y salidas qued\u00f3 asentado que lleg\u00f3 a las 8:30 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Mientras esperaba pacientemente, llegaron otras dos mujeres tambi\u00e9n a denunciar, en sus rostros hab\u00eda indicios de haber llorado igual que ella. Diversas mujeres ataviadas en su papel de funcionarias iban y ven\u00edan a cada rato, de vez en vez alguien la miraba y con cierta parsimonia y somnolencia le dec\u00edan: \u201cahorita ya la atienden, eh\u201d; otra le dijo: \u201cque terminen de hacer el aseo y ya la atendemos\u201d, esa misma persona le dir\u00eda minutos antes de las 9 de la ma\u00f1ana: \u201cya viene la MP que entra de turno para que la atienda porque nosotras ya nos vamos\u201d.<\/p>\n<p>Temerosa esperaba a que se cumpliera la promesa de que alguien la atendiera, \u00a0al interior se escuchaban cuchicheos y risas propias de una tertulia. Cuando dieron las nueve de la ma\u00f1ana empezaron a llegar otros trabajadores, en su mayor\u00eda mujeres; en eso le pidieron pasarse a la otra \u201csala de espera\u201d porque iban a hacer el aseo. Ir\u00f3nicamente, y en el marco del D\u00eda Internacional de la Eliminaci\u00f3n de la Violencia contra la Mujer, entre las trabajadoras de la Subprocuradur\u00eda hab\u00edan reclamos del porqu\u00e9 unas no fueron vestidas de naranja en alusi\u00f3n al \u201cD\u00eda Naranja\u201d que es una campa\u00f1a impulsada desde la ONU para poner \u201cfin a la violencia contra las mujeres\u201d.<\/p>\n<p>El reloj de la sala marcaba las nueve horas con treinta minutos de la ma\u00f1ana. Pr\u00e1cticamente al punto de la desesperaci\u00f3n y entre sollozos, alguien se le acerca y le pide que pase a sentarse en la otra sala de espera mientras terminan de asear el otro donde inicialmente empez\u00f3 su, ahora, otro martirio. La funcionaria, en tono amable pero disfrazado de una indolencia naturalizada, eufem\u00edsticamente le indica que no debe preocuparse porque est\u00e1n ellos para protegerla y no seguir siendo objeto de m\u00e1s violencia, que esto toma su tiempo porque primero debe tom\u00e1rsele su declaraci\u00f3n, despu\u00e9s debe pasar con un m\u00e9dico y psic\u00f3loga, que las \u201ccompa\u00f1eras\u201d est\u00e1n haciendo entrega y recibiendo el turno, pero mientras tanto que espere.<\/p>\n<p>Al fin. Cerca de las 10 de la ma\u00f1ana la llaman, ella acerca al escritorio de quien se supone es la agente del ministerio p\u00fablico en turno. La \u201cMP\u201d no le presta total atenci\u00f3n, sigue intercambiando con sus otras compa\u00f1eras impresiones de la jornada del d\u00eda anterior y acerca de la conveniencia o no de adquirir un equipo de celular m\u00e1s\u00a0<em>\u201cad hoc\u201d<\/em>\u00a0a su posici\u00f3n. Despu\u00e9s que la escuchan con cierta indiferencia, le toman su declaraci\u00f3n ministerial, la canalizan con un m\u00e9dico quien despu\u00e9s de una revisi\u00f3n de \u201crutina\u201d (muy de rutina) dice que la cicatriz, inferida por su agresor en sus m\u00faltiples ataques, ya no sirve para el caso y no lo asienta en la constancia respectiva. Cuando vuelve con la \u201cMP\u201d, ella le entrega un pedazo de hoja con el n\u00famero de averiguaci\u00f3n previa iniciada, que espere que lo turnen a la mesa correspondiente y que ellos la llamaran.<\/p>\n<p>Son pr\u00e1cticamente al medio d\u00eda, ten\u00eda que estar en su trabajo desde las 9 de la ma\u00f1ana. Para fortuna de ella, su jefe inmediato le autoriz\u00f3 llegar un poco tarde. Se retira de ah\u00ed con m\u00e1s miedo del que llevaba. Por la tarde y al t\u00e9rmino de su jornada de trabajo, regresar\u00e1 a su hogar donde seguir\u00e1 conviviendo con su agresor que le repetir\u00e1 las amenazas de siempre, seguir\u00e1 dici\u00e9ndole que le quitar\u00e1 a su hijo, que la matar\u00e1 si ella habla y que si no cumple con todo esto publicar\u00e1 sus fotos y las de su hija en las redes sociales.<\/p>\n<p>Mientras tanto, en la Subprocuradur\u00eda de Delitos contra la Mujer por raz\u00f3n de G\u00e9nero en Oaxaca se preparan para conmemorar hoy el D\u00eda Internacional de la Eliminaci\u00f3n de la Violencia contra la Mujer sin que tengan idea m\u00ednima de la \u201cdebida diligencia\u201d que deben observar y \u00a0que es un concepto desarrollado ampliamente por el sistema interamericano de derechos humanos en los casos de violencia hac\u00eda la mujer (<em>Campo Algodonero, Veliz Franco<\/em>, etc.).<\/p>\n<p>Con esto, quienes acuden ah\u00ed se retiran con m\u00e1s desencanto y temor que esperanzas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Texto de Benedicto Salinas Hern\u00e1ndez y Gerardo Mart\u00ednez Ortega<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; LA INDOLENCIA DE LA JUSTICIA La noche transcurri\u00f3\u00a0llena de miedos, como si la ma\u00f1ana se adentraba a la madrugada y el sue\u00f1o se escapara por la ventana, los recuerdos de lo vivido en los \u00faltimos a\u00f1os rondaban la habitaci\u00f3n, y el silencio acrecentaba m\u00e1s el temor que ella ten\u00eda. 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